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Jul

EL Diseño de Interiores y su educación en enseñanzas superiores

Consideraciones por la naturaleza de la propia disciplina

El diseño de interiores no es lo mismo que la arquitectura, ni es lo mismo que su decoración, y se están dando pasos importantes para proporcionar herramientas que ayudan a estos profesionales hacer lo que ellos hacen mejor. La expansión del diseño de interior está siendo acompañada por una cohorte cada vez más compleja de investigadores y escritores que aportan debate al cuerpo de conocimiento en que se basa esta disciplina, desde dentro de ella misma y desde otras tan dispares como las ciencias sociales, la construcción, la psicología, la tecnología, la ergonomía, la estética, o hasta la historia del arte.

 

La educación en este campo tiene algunas particularidades que la hacen interesante y diferente dentro de los campos de estudio. Richard Buchanan dice que el diseño es un conector de conocimiento, que forma enlaces entre ideas, información, personas y objetos. La utilidad de la educación en diseño está en esa persecución del entendimiento de cómo los humanos interactuamos con nuestro mundo.

 
Un punto de partida lógico es el reconocimiento de que el diseño de interior (o arquitectura de interior, pues son términos sinónimos en muchos países) y su educación difiere de otras disciplinas en el hecho de que es la única profesión que se enfoca en los entornos físicos desde un nivel íntimo y personal. En este sentido el diseño de interior constituye una manifestación única en la evolución de la cultura tal que reconoce el nivel micro de la experiencia humana. Y este hecho da lugar a unos procesos, representación gráfica y comunicación verbal en un modo que es distinto a la arquitectura.
De la misma manera, el diseño de interior está relacionado con cambios no estructurales en el espacio que van más allá de la propia decoración interior.

 
En enseñanzas superiores en general hay un nuevo énfasis en la asimilación de competencias básicas o transversales añadidas, como la creatividad, el pensamiento crítico y la conectividad entre disciplinas. La explosión de información y las comunicaciones ha disparado un desplazamiento desde la memorización de contenidos hacia saber dónde y cómo encontrar las respuestas, junto a la habilidad de filtrar ruido irrelevante o información de dudoso crédito.
En cierto modo el diseño de interiores ha tenido que estar en la cresta de esta ola. Está enganchado a la creatividad de forma natural, a la colaboración entre disciplinas y por su naturaleza requiere procesar información dispersa procedente de múltiples sitios en un todo coherente.
De hecho, una interesante derivación de esto fue la acuñación del término Design Thinking que remite a un método formal para la resolución práctica y creativa de problemas empleada en sus inicios por arquitectos y planificadores urbanísticos y que ahora se ha trasladado incluso al mundo de los negocios. Que se refiere las actividades cognitivas que los diseñadores aplican durante el proceso de diseñar. Se trata de una forma de pensamiento orientado a la síntesis “basado-en-la-solución” confrontada a la forma más analítica “basada-en-el-problema”. Que incluye al pensamiento divergente además del convergente.

 

Estos profesionales tienen que lidiar con problemas que los anglosajones califican de “wicked”, que he visto traducido como “retorcidos” (más que como la traducción directa: “malvado”) y que yo en esta entrada de blog los voy a llamar “con mala leche”. Esto tiene sus consecuencias en la propia educación de esta materia. Y es que el creativo proceso de toma de decisiones hace del diseño de interiores una carrera atractiva, pero del mismo modo la hace difícil enseñar bien.

 

He aquí lo que caracteriza este tipo de problemas según algunos autores:

Problemas abordablesProblemas con mala leche
Pueden ser definidos de forma clara y definitivaNo tienen una formulación definitiva
Tienen reglas intrínsecas para detener la resolución del problemaNo tienen ‘regla de parada’ (nada en el problema te dice cuando lo has logrado; siempre puedes intentar una mejor solución)
Tiene respuestas o soluciones que son correctas o incorrectas, verdadero o falsoTiene respuestas que no son verdadero o falso, sino del tipo ‘más apropiado’ o ‘menos apropiado’ o ‘bueno’ o ‘malo’
Tiene respuestas que pueden ser chequeadas en su corrección, normalmente de forma inmediataNo tienen un test inmediato o definitivo para determinar la corrección de las soluciones
Tienen un conjunto bien definido de operaciones legítimas (reglas) para resolver el problemaNo tiene reglas especificadas para resolver los problemas (‘cualquier cosa vale’) ni un rango definido de soluciones aceptables
Tienen unas muy claras clases que agrupan los tipos de problemas para cuyo ‘tratamiento’ existe algún libro de textoSon problemas únicos (el conocimiento en libros de texto y la experiencia con otros problemas no necesariamente es aplicable)
Tienen síntomas, causas y consecuencias que pueden distinguirse claramentePueden considerarse meros ‘síntomas’ de otros problemas con mala leche
Permiten un segundo intento si el primero no tiene éxitoOfrece una sola oportunidad para encontrar una solución. La siguiente vez es un problema diferente
Puede ser resuelto a través de ensayo y error (aprender de los errores se conforma como una estrategia legítima)No permite ensayo y error; fallar tiene consecuencias significativas

 

Los condicionantes de la percepción popular del diseño de interiores

Si una vez se vio como una elitista concepción cuyo objetivo principal era el color y los acabados en las superficies, en la época actual con sus cruces de tecnología, prosperidad y cultura, va subiendo el nivel de expectativas populares sobre el confort, la funcionalidad y la estética, llevando los efectos positivos del diseño a la arena de la opinión pública, su visibilidad y consumo. Se trata de una nueva era dorada del diseño.
La nueva fascinación tiene sus efectos positivos y negativos sobre la educación en diseño de interiores. Las matrículas se incrementan sensiblemente, lo que refleja la bonanza de este campo en la opinión pública. Sin embargo la popularidad de los realities de TV sobre el tema ha originado una inexacta percepción de la disciplina por esos nuevos estudiantes, no tan seria como en realidad es, asunto este que debe ser tenido en cuenta por los educadores.

 

 

Lugares comunes con otras enseñanzas superiores

Las interesantes aportaciones de los docentes que no lo son a tiempo completo

Aquellos educadores que combinan la práctica profesional con la docencia aportan aspectos muy interesantes al aula en la enseñanza del diseño de interiores.
Imágenes de proyectos propios, documentos de construcción, especificaciones, presentaciones a clientes, consejos sobre el actual clima de la práctica profesional o incluso visitas a los propios proyectos, son una aportación nada despreciable.

 

Y es que raramente cada aspecto de un proyecto en la vida real trascurrirá suavemente y sin obstáculos desde el inicio hasta la instalación final de los productos. Ejemplos de cosas que han ido mal y lecciones aprendidas pueden proporcionar animados debates y ejemplos paradigmáticos. Las moralejas de historias que ocurrieron son una forma de aprender que difícilmente se olvida y que complementan bien con los más tradicionales métodos de enseñanza.
Además y como resultado directo de la práctica de la profesión, este tipo de docentes han desarrollado unas consolidadas relaciones con una buena cartera de proveedores y fabricantes. Los pormenores sobre el momento en que tengan que ponerse en contacto con ellos y cómo sopesar e interpretar la información que de estos van a recibir –muchos de ellos son una excelente fuente de información para el conocimiento de ciertos productos y materiales- son maravillosos recursos.
Especialmente el valor de las visitas de obras propias, dando luz a distintos aspectos de la misma, es incalculable. En mi caso nunca olvidaré en el transcurso de un posgrado sobre tutela de patrimonio histórico la visita guiada in situ por Pedro Salmerón Escobar a su proyecto de restauración del Patio de los Leones de la Alhambra poco antes de ser abierto al público. Años después estas aportaciones, suelen ser recordadas por los estudiantes como hitos señalados de alta influencia en el largo periplo del aprendizaje, y muy inspiradores para su propia práctica profesional. La toma de decisiones para el acabado, técnicas constructivas, y retos particulares en la implementación tienen un especial valor en el proceso educativo.
Aun así, no hay que olvidar la naturaleza “a tiempo parcial” de estos educadores. Las contribuciones positivas pueden decaer si no se tienen en cuenta una serie de asuntos.
La práctica profesional es normalmente de “ritmo rápido” y “orientada al resultado”. La educación, si bien prepara a estudiantes para la práctica profesional, también tiene una importante carga de sedimentar en ellos habilidades cognitivas de alto nivel, capacidad de investigar y creatividad. El docente-profesional debe de permanecer atento respecto de los objetivos y resultados de aprendizaje de título preestablecido cuando enseña su unidad formativa.

 

Los estudiantes requieren un tiempo extra para digerir e interiorizar nuevas ideas en un curricula que ha sido diseñado para consolidar experiencias de aprendizaje en secuencia, desde un módulo a los siguientes (o desde un semestre a otro, o desde un curso al siguiente). Incluir tipos de proyecto sin relación con los principales objetivos de la unidad formativa, o que los estudiantes no están preparados para acometer puede ser frustrante para el personal docente y el estudiante por partes iguales.

 

El estudiante de hoy y otras presiones sobre la educación superior

Hay un chascarrillo por ahí que se usa cuando se critica al sistema educativo que dice que si una persona se despertara después de 100 años dormido (como en el relato de Rip Van Winckle de Washington Irving) se encontraría, además de gente usando dispositivos extraños, con que el aula con sus pupitres y pizarra seguiría siendo la misma (cambiando solo la pizarra negra por la blanca).

 

El estudiante sí que cambia, de generación en generación. La cultura tecnológica actual ha incrementado sus expectativas de disponibilidad sobre contenidos de información y ritmo de acceso. El 20% de las Generación del Milenio, que son los que están al llegar empezaron a usar los ordenadores entre los 5 y los 8 años.

 

Para los educadores es un reto añadido la creciente edad de algunos estudiantes, sus distintas procedencias culturales y otras diversidades.

Verse a ellos mismos como “consumidores” de una experiencia de educacional tiene como consecuencia el percibirse también más como un par respecto a sus instructores en una variedad de maneras comparada con la generación previa y merecedores de esa experiencia educativa de calidad a cambio de su sacrificio de tiempo y dinero.

 

La influencia del mercado también ha llegado a las familias. La experiencia de las enseñanzas superiores no es ya una vía para “conocerse a sí mismo” y de “crecimiento” como en generaciones anteriores (tras la cual había trabajo seguro), ni los padres envían a sus hijos con esa idea. Ahora son percibidas como una inversión. Y se espera de los estudiantes el capitalizar esa inversión con un trabajo, objetivos de carrera profesional o modificación de su CV.

 

Estrategias de enseñanza aprendizaje

Toda oferta formativa de enseñanzas superiores que se precie debe concebirse y “diseñarse” (valga aquí el redundante uso de esta palabra) bajo los fundamentos y principios del Espacio Europeo de Educación Superior, “Bolonia” para los amigos, que establece una educación por competencias.
La educación por competencias es una recomendación de la UNESCO para todo el mundo –no es un solo un invento europeo-. Así, para todo título se predefinen -y se irán revisando con el transcurso de las ediciones de ese título- unas competencias específicas (Resultados del Aprendizaje para toda la literatura internacional al respecto excepto para el legislador español) que indica la lista de lo que el alumno será capaz de (dos puntos) al acabar con éxito ese número de créditos.
Establecidas esas competencias específicas de título (de “grano gordo”), y establecidas las asignaturas, se definen para estas últimas otras competencias específicas de asignatura (de “grano fino”) que contribuirán a la consecución de las de título, sin dejar a ninguna de las de título sin atender.
La importancia de las competencias específicas en todo el entramado que define y revisa una oferta formativa es de primer orden. Se puede decir sin ambages (y no lo digo yo, lo dice la ANECA como perteneciente a la red europea de agencias de acreditación y control de calidad educativas, y representante del Ministerio en estas lides) que son el pilar sobre el que gira el Espacio Europeo de Educación Superior. Como decía el camarero de Irma la Dulce “Pero eso es otra historia”, que da para otra entrada de blog.
Siguiendo a lo nuestro, tras definir las competencias específicas, se articulan unos contenidos que vehiculen su consecución, se eligen las actividades de enseñanza/aprendizaje más apropiadas para lo mismo (no solo de clases magistrales vive el alumno), y se establecen una metodología (un enfoque principal), junto a un sistema y unos criterios de evaluación (no son la misma cosa) que midan la consecución de esas competencias por parte del alumno.
En el caso del diseño de interiores, como para otras disciplinas del mismo ámbito, una metodología adecuada puede ser la ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos – o PBL Project Based Learining).

 

Dejando a un lado los detalles de esta metodología que como digo dan para más entradas de blog, me voy a limitar a exponer estos 7 principios interesantes y de sentido común de la buena práctica en educación superior que he sacado de Ankerson y Pable (2008) (traducción propia):

  1. Fomentar el contacto entre los estudiantes y el personal docente. El contacto dentro y fuera del aula es el mayor motivador para el estudiante y su involucración. La implicación del docente más allá del aula ayuda a los estudiantes a superar dificultades y seguir trabajando. Conocer bien a unos cuantos docentes favorece el compromiso intelectual del estudiante y los anima a pensar sobre sus propios valores y planes futuros
  2. Desarrollar la reciprocidad y la cooperación entre estudiantes. El aprendizaje aumenta cuando es percibido más como un esfuerzo en equipo que una carrera en solitario. El buen aprendizaje, como el buen trabajo, es colaborativo y social, no competitivo y aislado. Trabajar con otros frecuentemente aumenta esa implicación en el aprendizaje. Compartir tus propias ideas y responder a las de otros da forma al pensamiento y profundiza nuestro entendimiento.
  3. Fomentar el aprendizaje activo. El aprendizaje no es un deporte de espectadores. Los estudiantes no aprenden más sentándose en clases escuchando a sus instructores, memorizando documentos o notas, y devolviendo las respuestas. El estudiante debe hablar de lo que están aprendiendo, escribir sobre ello, relacionarlo con pasadas experiencias, y aplicarlo en sus vidas diarias. Deben convertir en parte de ellos aquello que han aprendido.
  4. Dar un rápido feedback. Saber lo que uno sabe y lo que no, enfoca el aprendizaje. Los estudiantes necesitan un apropiado feedback sobre su nivel de desempeño para poder beneficiarse de los cursos. Al empezar, los estudiantes necesitan ayuda para evaluar el conocimiento que tienen y su competencia. En clase, los estudiantes necesitan oportunidades frecuentes para realizar y recibir sugerencias de mejora. En diferentes momentos y al final, los estudiantes necesitan oportunidades para reflejar lo que han aprendido (¡no solo evaluar la conformidad!), así como saber cómo evaluarse a ellos mismos.
  5. Enfatizar el tiempo haciendo tareas (a la faena). Tiempo más energía igual a aprendizaje. No hay ningún sustituto del tiempo haciendo faena. Y aprender a usar nuestro tiempo bien es crítico para los estudiantes así como para los profesionales. Los estudiantes necesitan ayuda en la gestión efectiva del tiempo. Asignar cantidades realistas de tiempo conlleva a un aprendizaje efectivo para los estudiantes y a una enseñanza efectiva para los docentes. La forma en que una institución defina las expectativas de tiempo para los estudiantes, docentes, administradores y  otro staff puede establecer las bases de un alto desempeño para todos.
  6. Comunicar altas expectativas. Espera más y tendrás más. Altas expectativas son importantes para cada uno –para el poco preparado, para aquellos sin motivación, y para los bien preparados y motivados. Esperar que los estudiantes lo harán bien se convierte en una profecía que se acaba cumpliendo cuando los profesores y las instituciones mantienen altas expectativas para ellos mismos y hacen esfuerzos extra.
  7. Respetar los diversos talentos y modos de aprendizaje. Hay muchos caminos para aprender. La gente trae a la universidad distintos talentos y estilos de aprendizaje. Brillantes estudiantes en el seminario pueden ser unos torpes en el laboratorio o estudio. Estudiantes ricos en experiencia de primera mano puede que no sean buenos en la teoría. Los estudiantes necesitan la oportunidad de mostrar su talento y aprender a través de aquellas maneras que mejor les funcionan. Y entonces podrán ser empujados a aprender de modos nuevos que no les resultan tan fáciles.

 

 

Jesús Jiménez Domínguez

 

 

 

 

ANKERSON, K. y PABLE, J. (2008) Interior Design. Practical strategies for teaching and learning. New York: Fairchild Book

imagen de cabecera obtenida de  http://bruntwood.co.uk/media/1623/south-central.pdf