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Jun

El diseño de interiores en el resuso adaptativo

El reuso adaptativo de edificios es una práctica que cuenta con un bagaje de décadas en el mundo anglosajón y que va acompañada de su propio cuerpo de conocimiento.

Wilkes (1990) en su Enciclopedia de Arquitectura divide la evolución del adaptive reuse en cuatro etapas: 1958-1968 Década de Descubrimiento, 1968-1978: Década de la Nueva Estrategia, 1978-1988: Década de Aceptación, 1988-hasta ahora: Década de los Nuevos Comienzos.

Consiste en dar a un edificio en desuso un nuevo uso distinto del original. Una metamorfosis contemporánea, a la que se añade el adjetivo de “respetuosa” (con la normativa y con sus valores y significados culturales) en caso de tratarse de un edificio protegido, o lo que es lo mismo, que sea patrimonio histórico –lo que incluye al muy relevante patrimonio industrial-.

El caso más conocido por su éxito es el de la Tate Modern de Londres, sede del Museo Británico de Arte Moderno (imagen de cabecera). Originalmente fue una central eléctrica construida entre los años 1947 y 1963, y la conversión en museo por los arquitectos Herzog y de Meuron fue terminada en el 2000. La antigua central eléctrica a orillas del Támesis, por ende situada una zona antes algo deprimida, con su nueva función recibe 5 millones de visitantes al año.

Más allá de este caso paradigmático, la extensión de esta práctica ha alcanzado nuevos horizontes, en tipología y en cantidad de edificios. Así tenemos la adaptación de los primeros lofts en Los Angeles (BULLEN, 2009), o la iniciativa del Heritage Council australiano para dar uso comercial a edificios históricos, la mayoría de ellos instalaciones industriales en desuso[1]; o la de Canada en Newfoundland y Labrador que incide sobre la arquitectura de las zonas de pesca tradicional[2].

También han aparecido algunas originalidades. A quién no le gustaría tener un coqueto apartamento en Londres construido en una antigua factoría de los míticos aviones Spitfire. Aquí puedes verlo: http://www.dailymail.co.uk/news/article-2545865/My-Spitfire-factory-bachelor-pad-Two-bedroom-London-flat-former-fighter-jet-makers-sale-925-000.html.

O visitar la sorprendente librería de la cadena Selexyz en una iglesia del siglo XIII en Maastricht, Holanda[3] (http://www.mymodernmet.com/profiles/blogs/merkx-girod-selexyz-dominicanen-maastricht-bookstore-church)

Actualmente se pueden encontrar en Internet multitud de casos agrupados en torno a actuaciones sobre ciertas tipologías, desde las “cottage conversion” para casas de campo hasta las “church conversion” para iglesias en desuso.

Siempre con la premisa del respeto a los valores patrimoniales, los beneficios del reuso adaptativo son innumerables, y cada vez se descubren más.

Los beneficios económicos para un potencial promotor están siendo avalados cada vez más por reputados informes que demuestran que las a priori trabas o riesgos de la intervención sobre inmuebles protegidos son compensadas con creces por otros factores. Son edificios con alto potencial de atracción, situados frecuentemente en zonas urbanas privilegiadas. Siempre será más barato, esté o no protegido el edificio, aprovechar lo existente y reformar que demoler y construir de nuevo.

En todas las actuaciones el proyecto de nuevo uso siempre es clave. Debe estudiarse su sostenibilidad y rentabilidad con tanto detenimiento o más que la propia intervención física. No basta como “puesta en valor” y tras una excelente restauración, la socorrida adición de un “centro de interpretación”.

Los beneficios sociales a corto y largo plazo son muy claros para las comunidades en que se insertan, pues estos edificios tienen múltiples valores y significados culturales e identitarios. En muchas ocasiones una actuación de reuso adaptativo incluye efectos a escala urbana, y por tanto en la calidad de vida. Irlanda es uno de los países en que el reuso adaptativo ya se incluye como parte de las estrategias de planificación urbana[4].

Muchas veces el reuso adaptativo es la única forma de garantizar la supervivencia de un edificio histórico. Las cartas internacionales de ICOMOS sobre protección del patrimonio reconocen que la protección pasa por el uso.

El principal beneficio ambiental directo es la conservación de la energía gris[5] del edificio, frente a la demolición o el “fachadismo” (igualmente desaconsejado). Pero a su vez, la vivificación de zonas céntricas, con nuevas oportunidades comerciales o de alojamiento residencial, contribuyen a reducir desplazamientos. Solo en transporte de materiales, la demolición puede suponer una carga añadida de hasta 25% en emisiones, incluyendo extraer el material demolido y transportar el nuevo.

Y finalmente beneficios de innovación. Definitivamente estos proyectos son todo un reto para arquitectos, diseñadores de interior y otras disciplinas en torno a la protección del patrimonio (como historiadores del arte, antropólogos, arqueólogos etc.). Buscar soluciones creativas y sostenibles exige desde luego estar especializado, al día y dispuesto a innovar. La consecución  de un reuso adaptativo con un proyecto viable se acaba convirtiendo en ejemplo vivo de la aplicación creativa de la más reciente ciencia y tecnología.

El papel del diseñador de interiores (o arquitecto de interiores como es denominado en muchos países) en estas intervenciones multidisciplinares es destacable, puesto que es el mayor especialista en adaptar un espacio a la actividad humana que va a tener lugar en él. No solo en lo que  se refiere a la planificación del propio  espacio, sino al resto de los elementos (luz, color, texturas, objetos etc.) relacionándolos con la circulación de la gente, la ergonomía, y todos los numerosos aspectos propios de su disciplina que hacen que un espacio “funcione”, y funcione no solo -que también- estéticamente.

Aunque hasta ahora no han estado muy presentes en los equipos multidisciplinares que intervienen en patrimonio histórico (no así en otros países que nuestro entorno), y su labor se haya tenido que realizar por otros profesionales, su aportación será siempre más que positiva, tanto desde el punto de vista de la protección, como de la viabilidad económica y sostenibilidad de un proyecto.

Si la consigna es proteger mediante el uso, el uso implica una actividad humana en un interior. Y esa actividad humana  será más placentera, atractiva para clientes/visitantes y eficiente, con un diseño de interiores razonado y acorde a la misma.

 

 

Jesús Jiménez Domínguez

 

 

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS

BULLEN, P. A.; LOVE, P. ED. Residential regeneration and adaptive reuse: learning from the experiences of Los Angeles. Structural Survey, 2009, vol. 27, no 5, p. 351-360.

WILKES, J.A. y PACKARD, R. (1990) Encyclopedia of architecture: design, engineering & construction. Nueva York: John Wiley & Sons

 

https://en.wikipedia.org/wiki/Adaptive_reuse

https://en.wikipedia.org/wiki/Snape_Maltings

http://adaptivereuse.net/

 

[1] http://www.qldheritage.org.au/2010-sustainability-forum.html [consultado:23-06-2016]

[2] http://www.heritagefoundation.ca/

[3] En la web del propio estudio de arquitectos: http://merkx-girod.nl/en/projects/retail/shops/selexyz-bookstore/dominicanen-maastricht

[4] Shaping the future. Case Studies in adaptation and reuse in historic urban environments. Disponible en:

http://www.ahg.gov.ie/en/Publications/HeritagePublications/ArchitecturalPolicyPublications/

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_gris